Cómo prolongar la vida útil de las refrigeradoras con cuidados básicos

Cómo prolongar la vida útil de las refrigeradoras con cuidados básicos

La cocina moderna tiene un guardián silencioso: ese electrodoméstico que trabaja día y noche sin pedir vacaciones, conservando frutas, carnes y bebidas como si fuera un centinela del tiempo. En medio de esa rutina doméstica, las refrigeradoras se convierten en protagonistas invisibles, y solemos olvidarnos de que también necesitan cuidados. No son objetos eternos: su vida útil promedio se estima entre 10 y 15 años. La buena noticia es que con hábitos sencillos podemos alargar esa existencia y evitar que se convierta en un gasto prematuro.

La importancia de la limpieza periódica

Abrir la puerta de una refrigeradora descuidada es como entrar en un sótano olvidado: olores extraños, restos de comida pegados y cajones que parecen haber visto demasiadas batallas. La limpieza regular no solo es cuestión de estética, también es un factor de salud y durabilidad. Conviene desconectar el aparato, retirar los alimentos y limpiar con agua tibia y bicarbonato o vinagre, evitando químicos abrasivos.

Un detalle que suele pasarse por alto es el drenaje interno. Si se obstruye, el agua se acumula y genera humedad excesiva, lo que puede afectar el motor. Mantenerlo despejado es un gesto mínimo que prolonga la vida del equipo.

El aire que respira la máquina

La refrigeradora necesita espacio para ventilarse. Colocarla pegada a la pared o rodeada de muebles es como pedirle a un corredor que compita con una bufanda apretada en el cuello. Lo recomendable es dejar al menos diez centímetros de separación en la parte trasera y lateral, para que el calor se disipe y el motor no trabaje de más.

También conviene revisar las bobinas del condensador. Una capa de polvo actúa como manta térmica y obliga al aparato a consumir más energía. Aspirarlas o limpiarlas cada seis meses es un gesto que se traduce en ahorro eléctrico y menos desgaste.

La temperatura adecuada

Mantener la refrigeradora en temperaturas seguras es clave para conservar alimentos y reducir el consumo eléctrico. El rango ideal está entre 3 y 4 grados en el compartimento principal, y -18 grados en el congelador. Ajustar el termostato evita que el motor trabaje en exceso y que los alimentos se deterioren antes de tiempo.

Abrir la puerta constantemente es otro enemigo silencioso. Cada vez que lo hacemos, el aparato debe recuperar la temperatura interna, lo que incrementa el gasto energético. Un consejo práctico: organizar los alimentos de manera que se encuentren rápido, sin necesidad de largas búsquedas.

Hábitos que acortan la vida del electrodoméstico

Los especialistas coinciden en que ciertos comportamientos cotidianos reducen la durabilidad del aparato:

  • Colocar objetos pesados sobre la parte superior, lo que afecta la ventilación.
  • Introducir alimentos calientes, que obligan al motor a trabajar más.
  • Sobrecargar los compartimentos, bloqueando la circulación del aire frío.
  • Ignorar ruidos extraños o fugas de agua, señales de que algo no funciona bien.

Cuidados básicos recomendados

CuidadoFrecuenciaImpacto
Limpieza interna con agua y bicarbonatoMensualPreviene olores y bacterias
Limpieza de bobinas del condensadorSemestralReduce consumo eléctrico
Revisión de sellos de la puertaTrimestralEvita fugas de aire frío
Ajuste de temperaturaPermanenteConserva alimentos y protege el motor
Espacio de ventilaciónPermanenteProlonga la vida del compresor

Energía y sostenibilidad

El consumo eléctrico de una refrigeradora puede representar hasta el 20% de la factura mensual. Un aparato bien mantenido no solo dura más, también gasta menos. Ajustar la temperatura, limpiar las bobinas y evitar aperturas innecesarias son gestos que reducen el consumo en hasta un 20%. En tiempos de crisis energética y preocupación ambiental, cuidar la refrigeradora es también un acto de responsabilidad ecológica.


La refrigeradora es el guardián silencioso de nuestra cocina. No pide mucho: un poco de limpieza, espacio para respirar, atención a los detalles. A cambio, ofrece años de servicio fiel, manteniendo frescos los alimentos y evitando gastos innecesarios. Prolongar su vida útil no es un secreto técnico, sino un pacto cotidiano entre el usuario y la máquina. Y quizá ahí esté la ironía: cuidamos de un objeto que, en realidad, cuida de nosotros.

Por Victor Alva

Periodista especializado en temas de actualidad del Perú. Tengo más de 15 años escribiendo en diversos medios sobre los temas que le interesan al público peruano.

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